miércoles 12 de octubre de 2011

Empotrados en la vida



Había una irritante costumbre en España en lo relacionado con el cine y era ese extraño deseo de cambiar el nombre de las películas extranjeras , no traducir el nombre, que al menos eso está bien, no, sino alterar completamente el sentido del título hasta expresar algo completamente distinto.

A veces el título era algo así como el resumen de la película, como también en cierto sentido ocurría en la literatura del Barroco con libros como aquel que se titulaba: “ Florilegio sacro, que en el celestial, ameno, frondoso Parnaso, riega (místicas flores), la Aganipe sagrada, fuente de gracia y gloria de Cristo”; bueno sin exagerar tanto más bien se trataba de buscar una frase sintética, por otro lado era difícil pero en esencia y en el fondo terminaban por destrozar la historia o al menos evitar la sorpresa que más o menos pretendía su autor. Es como si en una película de misterio o policiaca el titulo fuera: “El asesinato misterioso del mayordomo de la casa”, más o menos.

Pues algo así ocurre con una película maravillosa: “Love is a many splendored thing”, traducida en aquellos años cincuenta en España como “La colina del adiós” dirigida por Henry King y teniendo como protagonistas a los magníficos Willian Holden y Jennifer Jones. El tema musical, perdurable por los siglos, consiguió el Oscar en el 1955, es lo que estoy escuchando en estos momentos, en este caso cantado por Engelbert Humperdinck.

La historia, romántica donde las haya, narra la relación entre una doctora euroasiática y un corresponsal de la guerra de Corea en un mundo difícil en donde el racismo aún pesaba demasiado. Ese argumento era suficiente para crear la historia de amor de factura clásica en donde siempre la intensidad de la pasión es directamente proporcional a la dificultad de la realización normalizada o al menos fácil de la misma.

Con todo se trata de una película realmente maravillosa que pertenece a ese escogido conjunto de películas que para mí representan lo mejor de la Historia del cine en oposición a los habituales bodrios de hoy día y aquí incluyo no solo a las películas españolas, como siempre, sino incluso a esas producciones americanas actuales en donde los disparos, los efectos abracadabrantes emanantes de discos duros y demás asuntos similares sirven de base para la confección de las películas de hoy día. Al fin y al cabo es como si los buenos guionistas de antaño hubieran desaparecido ya del todo. Los temas de hoy día se fundamentan en los mismos de antes pero con efectos especiales, nada nuevo para asombrarnos, ninguna idea genial como antaño, siempre lo mismo como táctica de las nuevas producciones..

Es en aquellos momentos en los que el cine se hallaba en la cúspide de su desarrollo cuando esta película viene a contar su historia. El placer visual, la emoción de una canción perfecta, la colina desde la que sobrevolar sobre la medianía de lo de cada día y poder soñar, aportan ese abono adicional que completa una película redonda que llena estos nuestros días de un placer adicional, de un deseo de vivir a cada instante una historia contable en la pantalla, una vida que, simplemente merece ser vivida y además hacerla maravillosa, en cada instante, cada frase, cada mirada, cada emoción representaría ese nuestro pequeño papel particular con que darle plenitud a nuestra ansiada felicidad.

Reconozco que hace unos cuantos años confundía esta película con otra también encantadora y de tema muy parecido, El mundo de Suzie Wong, también por Willian Holden, aunque mucho menos dramática. En este caso el protagonista, harto de su mundo occidental o, o quizá agobiado por la crisis de su…nuestro trabajo decide marcharse a China y empezar una nueva vida como pintor (sus pinturas muy buenas por cierto) y allí conoce a Suzie una mujer realmente muy “especial”, y decide cambiarla simplemente porque se enamora de ella …y de su belleza.

Adoro el mundo y la vida en todas sus manifestaciones y estos son ahora momentos de descanso, momentos en los que una vez completados los trabajos realizados es necesario saber saborear las pequeñas victorias, el resultado de un local demasiado complejo, ya terminado y supra-utilizado por mis conciudadanos, la conclusión de casi todos los objetivos, propician esa inmersión en el mundo y la vida, en la búsqueda de la belleza, echar las raíces hasta el fondo de la Realidad y saber disfrutar con cada frase, con cada canción, con cada mirada….cada instante…es la enseñanza de la película.

Me he prometido hacerlo.

Ah...podemos ver que el mundo es un pañuelo si seguimos por ejemplo la obra de Jennifer Jones...¿buscamos las coincidencias con aspectos de este blog?...animo.