viernes 11 de noviembre de 2011

Cristalización de una idea






No hay nada más gratificante para un arquitecto cuando esa idea que una vez surgió en un papel en blanco en una noche febril y a solas, con el tiempo y muchas horas de trabajo sordo llega a tener una entidad real, física en el único universo que conocemos.

El Proyecto de Interés Regional del Junquillo en Cáceres es exactamente un ejemplo de esto mismo.

Ya he comentado aquí que esa figura de planeamiento debería estar reservada para casos realmente excepcionales como por poner un ejemplo una central nuclear, pero en este caso concreto se trataba de que alguien hiciera si o si un desarrollo mediante PIR de una unidad residencial abierta y eso fue exactamente lo que me propusieron allá por los finales del año 2005.

Una vez comprobado el interés real de los propietarios en desarrollar la unidad, se trataba de dedicarse a la labor de conseguir encajar un gran volumen de viviendas en un dilatado espacio con el objetivo último de lograr un planeamiento sobre el que fuera posible diseñar con probabilidades de éxito económico promociones de viviendas de bajo coste.

De otra manera, se trataba de utilizar el diseño urbano y el planeamiento como instrumento para permitir esencialmente esa tipología residencial y al mismo tiempo ser lo suficientemente versátil como para no encorsetar el futuro diseño de los edificios dando la mayor libertad posible al diseñador dentro de los parámetros marcados por el objetivo del encargo: la implantación de viviendas de un estricto (demasiado extricto) programa tipológico protegido.

Entendí desde el principio que aquello de un modo u otro se iba a hacer, así es que si se podía hacer bien mucho mejor.

Me dediqué desde el principio al establecimiento de un planeamiento extraordinariamente versátil en su volumetría que casi permitía diseñar cualquier edificio dando libertad al diseñador, dentro de un espacio público que potenciase las vivencias de una civilización libre, pero volcando el interés en la faceta principal del encargo: viviendas de bajo coste. Haciendo un parangón que desde el principio se mantuvo en mi ánimo: algo muy similar a los “hogares Cortland” de la película el Manantial. Con el objetivo de lograr desde el planeamiento la consecución de esos edificios de bajo coste.

Adopté un diseño de volúmenes potencialmente edificables desde el punto de vista de la configuración urbana en macromanzanas con edificios "en redent", (que diría le Corbusier), esparcidos en un extenso territorio en donde las zonas verdes y los espacios abiertos permitieran distancias entre edificios realmente enormes con una ocupación en planta la menor posible.

La conclusión inicial (y a la postre la final) fue la consecución de una urbanización en donde la repercusión de costos de urbanización por unidad de vivienda era inferior a la mitad de la media en la ciudad.

El desarrollo de las obras de urbanización en este caso ha tenido un doloroso proceso de tal modo que casi muy próxima a la conclusión, la aparición de la brutal crisis económica iniciada ya a mediados del 2007 (los que nos dedicamos a esto somos conscientes del comienzo en esa fecha pese a las distracciones mentales, por ser comedidos,del jefe del gobierno) produjo un parón en el proceso constructivo que se tornó lento y doloroso.

Fue tan brutal que a modo de anécdota ya comenté aquí en este blog que en un momento determinado fueron robados todos los cables de la urbanización, y nueve transformadores eléctricos fueron desvencijados por los “habituales que se dedican al cobre”, modo eufemístico de llamar a esos infectos saqueadores de lo ajeno que aún pululan en este país y en donde, también a modo de anécdota, dos transformadores no fueron esquilmados porque se encontraban llenos de melones que un okupa espontáneo utilizó como almacén provisional. De todo hay que sacar consecuencias aprovechables, con lo que la adopción de estas “extrañas medidas” como puede ser la de forrar con “frutas no fáciles de remover” los centros de transformación puede significar un método ideal "de crisis" para evitar los expolios tradicionales de esta gentuza.

Con todo, tras arduas reuniones y la introducción de una férrea voluntad de todas las partes por terminar la obra, esto ha sido posible a comienzos de este mes, momento en el que las obras que me competen han sido terminadas.

Soy consciente de que cualquier novedad, cualquier aportación novedosa siempre va a encontrarse con la oposición de cerebros con algo de herrumbre mental, la gente sólo se siente a gusto con lo que conoce de sobra y se siente incómoda con cualquier innovación, pero eso, sabemos que no nos importa lo más mínimo, no pienso en la gente como objetivo, pienso en el trabajo bien hecho, es lo único importante, exactamente la obra novedosa bien hecha que quedará ahí y así por los siglos.

Los beneficios sólo van a ser saboreados con el tiempo, es nuestro aliado.

Para mí eso es lo único por lo que trabajo, no pienso ni me importa lo más mínimo recibir ni la palmada en la espalda ni la crítica destructiva, yo no pienso en la gente como fin de mi trabajo, los beneficios que obtengan los demás son consecuencia directa, pero no se configuran como el motor de ninguna actividad, no me debo a nadie sino exclusivamente a esa obra bien hecha.

Era tiempo, al igual que la línea de ferrocarriles John Galt de la novela La Rebelión de Atlas y del mismo modo enfrentándolo todo, el trabajo está cumplido, obra terminada.