jueves 10 de noviembre de 2011

Humanidad y Fundación



Entre mis autores de novelas favoritos se encuentra Isaac Asimov desde casi siempre. La ciencia ficción ha sido para algunos de nosotros una especie de acicate mental en el intento de desarrollo de una civilización la mayoría de las veces en el sentido correcto, en el del progreso contínuo y otras en la puesta en juego de alternativas no deseadas y la obtención y análisis de las consecuencias.

Asimov era un hombre de su tiempo, con todas las cosas buenas o malas que ello puede conllevar. A lo largo de su vida y a través de sus novelas logró articular una especie de historia del futuro de la humanidad en donde ponía en juego las diversas alternativas que o bien propiciadas por el propio Asimov o bien inducidas en los últimos tiempos por las nuevas tendencias sociales constituían el transfondo del argumento. El caso es que en un cierto sentido muchas de sus afirmaciones a través de sus personajes han quedado como citas más o menos célebres que en un momento u otro alguien ha adoptado.

Muchas de ellas se incardinan en el espíritu de este blog, al fin y al cabo una mente privilegiada como la de Asimov tenía muchas cosas que decir. Otras veces, incluso el propio planteamiento de su más celebrada saga de la Fundación es en su esencia una antítesis concluyendo al menos en principio que los movimientos sociales son totalmente predecibles incluso matemáticamente a través del desarrollo de su afamada “psicohistoria” en donde no caben los planteamientos individuales. No obstante es curioso observar como la acción esencial de las historias de la Fundación se basa esencialmente en la aparición de seres individuales que con su propio ingenio mantienen y desarrollan la acción y a la postre representan todo lo mejor de un mundo futurible. Incluso, al final de toda la saga y, posiblemente confuso el maestro con estos planteamientos dirige a toda la humanidad a un momento concreto en el que es un solo ser humano, aislado, sin cortapisas ni inducciones externas el que ha de decidir la futura acción o desarrollo de la humanidad entre una alternativa radicalmente ecologista y otra en la que es el propio ser humano el que decide por sí mismo su futuro. Gana esta última.

Pero no quiero acabar esta entrada sin exponer algunas de las citas o epigramas a las que me he referido anteriormente. Son citas de sus personajes, lógicamente del propio Asimov, que dan que pensar o cuanto menos son divertidas:

- Contesto cualquier pregunta siempre y cuando 'no lo sé' sea una respuesta válida.

- El mayor bien del Hombre es una mente inquieta.

- El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría.

- En primer lugar acabemos con Sócrates, porque ya estoy harto de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría.

- Examinen fragmentos de pseudociencia y encontrarán un manto de protección, un pulgar que chupar, unas faldas a las que agarrarse.

- La suerte favorece sólo a la mente preparada.

- La violencia es el último recurso del incompetente.

- Nunca dejes que la moral te impida dejar de hacer lo que está bien.

- Si cada año estuviéramos ciegos por un día, gozaríamos en los restantes trescientos sesenta y cuatro.

- Sólo hay una guerra que puede permitirse el ser humano: la guerra contra su extinción.

- Toda la humanidad podría compartir una locura común mientras vive en un caos común. Eso no puede refutarse, pero no tenemos más remedio que fiarnos de nuestros sentidos.

- Todo es remotamente probable.

Insuperable Asimov